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Notas Científicas - DENGUE Compartir  

La aparición de una epidemia de dengue en Paraguay desde enero de 2007 y la propagación de la enfermedad en el nordeste de la Argentina y en la provincia de Buenos Aires ha provocado gran preocupación en la población.

Entre las infecciones virales transmitidas por mosquitos, el dengue es una de las enfermedades más importantes. Se estima que entre 2.500 y 3.000 millones de personas viven en áreas donde la transmisión del virus del dengue es endémica. También se estima que se producirían anualmente 100 millones de casos de fiebre por dengue (FD) y 500.000 casos de fiebre hemorrágica por dengue (FHD), que son sus formas clínicas principales.

Afecta tanto a niños como a adultos y se observa con más frecuencia en las regiones tropicales y subtropicales, de América y Asia, especialmente.

El impacto de las epidemias puede apreciarse a través del número de afectados, personas hospitalizadas y muertes que provoca, además de las importantes pérdidas en las economías regionales, por afectar a las personas en etapa productiva y al turismo.

¿Cuáles son los síntomas que pueden presentarse ?

En ocasiones, la infección no produce síntomas; otras, en cambio, se presenta como un cuadro parecido a una gripe. Es característica la súbita aparición de los síntomas con fiebre alta, cefaleas, intenso decaimiento, dolores musculares y articulares, a veces acompañado de una erupción en la piel, que constituye el síndrome de dengue clásico, también conocido como fiebre por dengue (FD) o popularmente, “fiebre quebrantahuesos”. Es generalmente autolimitado y raramente fatal.

La enfermedad también puede causar una infección seria, con hemorragias importantes, denominada fiebre hemorrágica dengue (FHD) e instalación de un cuadro de shock, el síndrome de shock dengue (SSD).

En estas últimas formas de presentación, la mortalidad puede llegar a ser elevada si no se realiza un diagnóstico y tratamiento precoz.

Características clínicas de dengue clásico:

•  Fiebre

•  Cefalea intensa

•  Dolor retroocular

•  Mialgias

•  Artralgias.

•  Erupción cutánea

•  Hemorragias en piel ( mas infrecuentes)

 

Datos de laboratorio:

•  Leucopenia( frecuente)

•  Trombocitopenia ( ocasional)  

 

Características clínicas del dengue hemorrágico:

•  Fiebre alta

•  Síntomas constitucionales similares a los del dengue clásico

•  Dolor abdominal generalizado o en hipocondrio derecho ( por hepatomegalia)

•  Hemorragias

•  Shock

 

Datos de laboratorio:

•  Trombocitopenia ( menor o igual a100.000 )

•  Hemoconcentración

¿Cómo se transmite?

La infección se adquiere a través de la picadura del mosquito Aedes aegypti , considerado el principal transmisor (vector) de los cuatro virus relacionados: DEN-1, DEN-2, DEN-3 y DEN-4. Estos mosquitos tienen el cuerpo oscuro con rayas blancas en el dorso y sus patas.

No se puede transmitir directamente de persona a persona.

Cuando la hembra del mosquito se alimenta de la sangre de una persona infectada es capaz de transmitir el virus a otras personas sanas propagando la infección en la población.

A. aegypti es una especie antropofílica, es decir prefiere al hombre entre otras especies para alimentarse y tiene hábitos domiciliarios y peridomiciliarios. Prefiere alimentarse durante la mañana y durante las horas del atardecer. Las hembras depositan sus huevos en superficies de agua relativamente limpia y preferentemente en lugares sombríos. Es común encontrar huevos del mosquito en los floreros, portamacetas, baldes, latas, botellas, tanques de agua o aljibes sin tapa, bebederos de animales y en cualquier recipiente donde se acumule agua de lluvia como los neumáticos abandonados, canaletas taponadas, huecos de árboles, entre otros. Todos estos lugares son muy buenos criaderos de mosquitos Aedes y, por lo tanto, deberían ser eliminados.

El establecimiento, desarrollo y multiplicación del A. aegypti se ve favorecido por los cambios que sufre el medio ambiente por los asentamientos humanos.

¿Qué se puede hacer para reducir el riesgo de adquirir el dengue?

Desafortunadamente no existen métodos completamente efectivos para prevenir la enfermedad. En la actualidad no disponemos de una vacuna efectiva contra el dengue.

La mejor medida de prevención para residentes de áreas infestadas con el mosquito es eliminar o adecuar los lugares donde pone sus huevos. Es fundamental efectuar diariamente el recambio de agua de aquellos recipientes considerados útiles, como bebederos de animales y floreros. No olvidar colocar una tapa a los depósitos de agua como tanques, aljibes y contenedores de residuos sólidos.

Es aconsejable la utilización de repelentes para la piel que contengan en su fórmula DEET (NN'dietil-metatoluamida) al 25-50%. La duración del efecto repelente es de 4 horas.

También pueden aplicarse sobre la ropa insecticidas que contengan en su fórmula permetrina al 2-3%,. Se debe rociar la prenda antes de usarla, y esperar a que se seque bien. El efecto dura varios ciclos de lavado.

Asegurarse de que no entren mosquitos en la vivienda: colocar con este fin mosquiteros de malla fina en puertas y ventanas, que asimismo puede rociarse con permetrina para mejorar la protección. Utilizar insecticidas en pastillas termoevaporables, espirales o aerosoles.

El saneamiento ambiental es la principal medida de lucha contra el mosquito transmisor. Eliminando el mosquito prácticamente puede cortarse la transmisión de la enfermedad, y por ende terminar con ella.

¿El dengue hemorrágico es curable?

Se debe tener en cuenta que tanto el dengue clásico como el hemorrágico, si son diagnosticados y tratados a tiempo y correctamente, tienen una mortalidad menor al 1%.

A pesar de no disponerse de un tratamiento específico, el dengue hemorrágico es curable. Puede tratarse efectivamente con fluidos intravenosos si se hace un diagnóstico clínico temprano. Todo paciente que se encuentra en área de dengue o regresó de un viaje a zona de dengue dentro de las dos semanas previas al inicio de los síntomas descriptos anteriormente, debe consultar precozmente al médico frente a la aparición de los siguientes signos de alarma:

•  Distensión y/o dolor abdominal

•  Vómitos

•  Taquicardia

•  Pulso débil

•  Dificultad respiratoria

•  Sudoración

•  Frialdad en las extremidades

•  Irritabilidad/somnolencia

Una de las recomendaciones más importantes es la de no automedicarse frente a síntomas compatibles con la enfermedad. Está totalmente contraindicado el uso de antiinflamatorios no esteroides como el ácido acetil salicílico (aspirina), porque incide en la coagulación de la sangre y favorece, por lo tanto, las hemorragias.

En caso de fiebre, se puede utilizar el paracetamol.

Conclusiones

Puede afirmarse que el dengue ya no es, para nosotros, una infección exótica. Para prevenir esta enfermedad debemos evitar la exposición al mosquito, protegernos de las picaduras por medio del uso de repelentes adecuados, implementar medidas de protección en el ambiente domiciliario, diseñar estrategias para sanear el medio ambiente y eliminar los sitios donde la hembra del Aedes deposita sus huevos.

El dengue es un problema de saneamiento doméstico, razón por la cual todos podemos contribuir para lograr la erradicación de esta enfermedad emergente.

 

 

 

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